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martes, 28 de mayo de 2013

Palco de Prensa


                                             “Bateador designado”.


                                            Por : Gilberto LAVENANT

En el beisbol, existen figuras fabulosas, para el caso de tener que suplir, temporal o definitivamente, a un jugador “maletón” o con bajo rendimiento, ya sea al batear o al correr. Los conocedores refieren como tales al bateador o corredor designado, o bien al bateador emergente.


Esto es interesante y es sencillo de explicar y de entender. En el beisbol existen varias posiciones y los jugadores no están aptos para desempeñarlas todas, en forma eficiente. Unos son buenos “pitcher”, pero malos bateadores, o visceversa. En ciertos casos, se requiere un jugador veloz y hay que sustituir a alguien que es lentón. En softbol, le llaman “corredor de cortesía”.

Imaginen lo fabuloso que sería, que tales figuras pudiesen ser utilizadas en política. Cuando un candidato es pésimo para el discurso, pues recurrir al “orador designado”. Sería extraordinario.

Incluso en las labores proselitistas. Cuando determinado candidato, carezca de la fortaleza física suficiente, para caminar por calles polvorientas o empedrados, caminos inaccesibles, pendientes o descendientes incómodas o peligrosas, pues entonces recurrir al “candidato emergente”.

Cuando se tenga que enfrentar con rivales con mayor capacidad o experiencia, con un público de cierto nivel técnico o científico, o político, pues sacar por ahí a un sustituto especial para esa ocasión, qure sea un “cerebrito”.

Pero, no sueñen, en política, esas figuras especiales no existen. Las candidaturas son personalísimas, aunque cuentan con suplentes, pero para casos de sustitución, por ausencias o incapacidades imprevistas e indefinidas. Mientras tanto, cada candidato debe desempeñarse en forma personal y directa. No se admite, ningún tipo de representación legal.

Ahí tienen el caso de Francisco Vega de la Madrid –pide que le llamen Kiko, que ese es su nombre de campaña- candidato a la gubernatura, por la Alianza Unidos por Baja California. Es  carismático. Excelente para bromear, para tomarse la foto con viejitas, o con niños. Que ni pìntado.

Pero apenas le hablan del compromiso o necesidad de participar en un debate, de competir públicamente con sus rivales, de los demás partidos políticos, y se desaparece como por arte de mágia. Como que le dá “la seguidilla” y, por más quer lo buscan, nadie lo encuentra.

Claro, después de aquel debate con Héctor Osuna Jaime, en la contienda interna por la candidatura panista, del que se editó el video de “Las kikadas”, le aterrorizan los debates. Les rehuye e inventa cualquier pretexto para evadirlos. “Tengo sentimientos encontrados. Quiero asistir, pero mi partido no me deja”, dice, a manera de excusa.  

Ayer lunes, debió asistir a un debate, organizado por la Dirección de Bienestar Estudiantil de la Universidad Autónoma de Baja California. Los jóvenes universitarios se quedaron esperando. Kiko brilló por su ausencia.

No hay excusa válida, para que Vega de la Madrid se niegue a debatir. Los coordinadores de su partido y coordinadores de su campaña, habían dicho que asistiría a dos debates solamente. Uno de Coparmex, y otro de la autoridad electoral.

Cuando el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana, anunció que había todo un calendario de debates, cinco en total, uno por cada municipio, los panistas se razgaron las vestiduras y calificaron de irregular la decisión. Casi de ilegal.

Kiko, se desapareció del ambiente político, para que no lo cuestionaran al respecto. Quizás con la esperanza de que se rectificara  y se decidiera hacer solamente un debate.

La negativa a debatir, y el recuerdo del video de “Las kikadas”, han aumentado las expectativas, las especulaciones y conjeturas. ¿Por qué no quiere debatir Kiko? Quienes lo conocen, dicen que lo de “Las kikadas”, es algo natural. Que no fue actuado o simulado. Que así ha sido siempre. Por ello su rechazo a los debates.

El miércoles 29 de mayo, en Playas de Rosarito, será el primer debate de los candidatos a gobernador, organizado por la autoridad electoral. Los panistas se han declarado para discutir esto. Cómo hacerle, para eludir la obligación de su candidato a debatir.

Es entonces, cuando ha surgido el tema del “bateador designado”. No encuentran qué hacer, para inventar un pretexto, suficientemente convincente, para que Kiko, no debata.

Incrementar las campañas negras a toda su intensidad. Las especulaciones, los rumores, el uso de verdades a medias o mentiras completas.

Es tan poco lo que se pide del candidato de la Alianza Unidos por Baja California. Que acuda a los debates, que responda a los cuestionamientos y exponga sus propuestas, junto con los otros dos candidatos, Fernando Castro Trenti, de la Alianza Compromiso por Baja California y Felipe Ruanova Zárate, del Partido Movimiento Ciudadano.

Si no tiene la capacidad para debatir, pues obviamente menos la tendrá para desempeñar el cargo de Gobernador de Baja California. Un compromiso sumamente serio, para el cual, el carisma, no basta.

Gobernar Baja California, no es solamente reir o posar para la foto con viejecitas o niños. Se requiere carácter, capacidad, experiencia, coraje. De otra forma, se corre el riesgo de ser un simple monigote. Una botarga, con vida, con corazón, sin capacidad de análisis, ni de razonamiento. Esa es la verdad, salvo prueba en contrario.

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